Diferencia certificado médico de defunción y certificado de defunción

El certificado médico de defunción no debe de confundirse con el certificado de defunción, ya que ambos son totalmente distintos. Cuando ocurre el fallecimiento de una persona es necesario que un facultativo pueda acudir al sitio y declarar que la persona ha muerto.

Esta información debe ser plasmada en el documento conocido como el certificado médico de defunción, y es un documento que sirve para acreditar la muerte por parte de un personal del campo de la medicina.

Luego, para realizar la inscripción de defunción se debe presentar este documento, y después de realizado el trámite es que se podrá obtener el certificado de defunción.

La partida de defunción es el que se utiliza para acreditar de manera legal el fallecimiento, y es el que debe ser presentado para poder proceder con el enterramiento.

certificado de defuncion

Certificado de defunción apostillado

Cuando una persona necesita viajar al extranjero y realizar algunos trámites en ese otro país, es necesario que legalice sus documentos para que sean válidos al sitio donde se dirige. Si se dirige a un país que es miembro del Convenio de la Haya puede realizar el trámite de la apostilla de la Haya en sus documentos legales.

Este trámite consiste en colocar un sello o apostilla en el documento para que pueda surtir efecto en el país extranjero. El acta de defunción es un documento que puede ser apostillado, debido a que es considerado como un documento legal público.

Inscripción de defunción en el extranjero

Cuando ocurre el fallecimiento de un ciudadano español en algún país extranjero es posible que los familiares quieran realizar la inscripción de defunción ante las autoridades españolas para que el hecho sea reconocido por el país también.

Primero es necesario que se realice la inscripción de defunción en el Registro Civil del país extranjero, ya que es un requisito para poder hacer la inscripción en el Registro Civil Central.

Sin embargo, aunque se puede hacer la inscripción de defunción ante las autoridades españolas, el enterramiento debe hacerse en el país donde ocurrió el fallecimiento preferiblemente, ya que de lo contrario la familia incurriría en gastos excesivos al tratar de movilizar el cuerpo a España.